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Notas a partir del “Echar raíces” de Weil

marzo 14, 2011

* La política  se ha olvidado del alma. No se da cuenta que no sólo es el cuerpo el que tiene necesidades (y muchas veces ni de esto se da cuenta) sino que también el alma las tiene, y que deben ser satisfechas para que una sociedad sea sana. No sólo el cuerpo padece la enfermedad o la muerte cuando estás necesidades no son satisfechas, también el alma padece algo análogo cuando sus necesidades no son satisfechas. Incluso, la muerte corporal es algo menos triste que la muerte del alma. La vida corporal, la satisfacción de las necesidades corporales, es una condición para la vida del alma.

* La satisfacción de las necesidades jamás es un privilegio, porque una necesidad sólo es tal, si es universal. Una necesidad también se caracteriza por ser limitada por su necesidad contraria. Así,  por ejemplo, la necesidad de alimentos se encuentra limitada por la necesidad de no comer cuando se está satisfecho. Así se puede diferenciar la necesidad del deseo, porque un deseo, por lo general, es particular y puede ser ilimitado.

* Sólo aquello que es necesario impone una obligación. Está obligación para con uno mismo se llama deber. Para con los otros, se llama respeto. El cumplimiento de los deberes y el ejercicio del respeto es la finalidad de una sociedad sana.

* La noción de derecho, a diferencia de las de deber y respeto, no impone ninguna obligación en sí misma; es algo particular, porque sólo es real cuando se cumple efectivamente, cuando se tiene el poder y la fuerza para hacerlos cumplir. Un derecho que no se respeta manifiesta su irrealidad, pero una obligación que no se cumple no deja por ello de ser real. Si un tsunami acaba con mi vida, no se me ha violado ningún derecho pero, hasta el último instante de mi vida no dejo de tener obligaciones para conmigo mismo y para con los otros.

* Un derecho, a diferencia de una necesidad, no es algo limitado. Porque efectivamente, tengo derecho a todo aquello que puedo adquirir por medio del poder y de la fuerza (es un privilegio, aunque se diga lo contrario). Tengo necesidad de alimentos y eso impone el deber de proporcionarme comida, pero siempre de manera limitada, porque una verdadera necesidad siempre es limitada. Pero desde el punto de vista del derecho: tengo necesidad de alimentos, pero puedo adquirir sin faltar a ningún derecho, prácticamente mientras pueda comprarlos,  más de los alimentos necesarios, mucho más, incluso en detrimento de los otros.  Esto no es un crimen en una sociedad basada principalmente en el derecho.

* La noción de derecho tiene su sentido, pero en segundo lugar, sólo cuando está subordinada a las nociones de necesidad y obligación. Uno, al padecer necesidades, tiene en primer lugar deberes y luego, por eso mismo, respecto a los otros, tiene derechos; pero derechos limitados y que son legítimos sólo por sus propias necesidades y deberes universales.

(Escrito por Emile).

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